Un Tour triste, no sólo para los aficionados españoles, que veíamos como las posibilidades de corredores como Valverde se esfumaban en cuanto llegaron las montañas y que nuestra única esperanza es un podio del bueno de Carlos Sastre. Sino también triste para el mundo del ciclismo en general, que no acaba de quitarse de encima ese estigma llamado dopaje y que ha vuelto a manchar la celebración de una carrera histórica y épica.
Los tramposos como Manuel Beltrán, Ricardo Ricco o Moisés Dueñas ya han recibido su justo castigo abandonando el Tour. El problema es que a menudo estos casos acaban salpicando al resto de su equipo, tal y como le pasó a Alberto Contador, que se ha tenido que perder este año la carrera.
Sin embargo, cuando Freire protagoniza una victoria en un “sprint” tan disputado como el de ayer, a uno se le dibuja una sonrisa de alegría en el rostro. El ciclista cántabro lleva varios años cosechando éxitos para el ciclismo español, sobre todo en su especialidad, donde ya ha conquistado varios títulos mundiales. Ojalá sigan su ejemplo el resto de ciclistas, y el de campeones como Induráin o Armstrong, que jamás protagonizaron un escándalo semejante. Gracias Oscar, nos has devuelto la alegría.


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